sábado, 15 de noviembre de 2014

Relato: I miss you

Las calles estaban cubiertas por los restos de lo que fue una nevada. Tan solo quedaba nieve blanca sobre los coches, el resto era una masa gris acumulada sobre la acera y la carretera, apenas un fantasma de lo que antes fue. Y en cierto modo yo me sentía igual. En poco tiempo habían cambiado muchas cosas en mi vida y no podía evitar pensar en todo lo que había tenido que dejar atrás, en todas las personas que decidieron marcharse de mi vida y yo las dejé ir. No podía evitar pensar qué habría pasado si las cosas no hubiesen tenido que ser así. No podía dejar de pensar en todas aquellas veces en las que me había equivocado.
Ahora me sentía vacía, sola. Sentía que nada nuevo ocurría, nada que me cambiase la vida y me hiciese volver a sonreír como antes. Después de la tormenta por fin había llegado la anhelada calma pero, ahora que estaba aquí, yo deseaba que se acabase. Quería que nevase, que la nieve lo cubriese todo, lo transformase todo. 
Caminaba por las calles con la música acallando a todo el mundo que me rodeada. Las manos en los bolsillos y la cabeza tapada por un gorro y agachada en un fallido intento por ahuyentar al frío.
Todo a mi alrededor era gris y apagado, incluso yo misma lo era. Y no quería serlo, pero mi vida se había vuelto así: Nada nuevo, nadie nuevo, nadie que me dijera que espabilase, nadie para darle sentido...
Nada desde que él se había ido de mi vida de repente, dando un portazo, causando estragos. Y sabía que era lo mejor, que era su vida y debía vivirla, que debía aprovechar la oportunidad que se le brindaba. Pero algo de mi se había marchado con él, y nunca ninguna mentira me había dolido tanto como la que dije aquel día. 

" Vete. Estaré bien sin ti"

Pero no lo estaba. Joder, sabía que no lo estaría. pero no puedes retener a alguien y quitarle la oportunidad de su vida. 
Le echaba de menos. Siempre lo hacía, cada día, cada hora, pero hoy especialmente. 
Y volví a sacar aquel papel del bolsillo de mis vaqueros. Siempre lo llevaba conmigo, aunque en cierto modo dolía el mero hecho de mirarlo. Dolían los recuerdos.
Lo abrí y leí aquellas palabras, aunque lo había hecho tantas veces que podría recitarlas de memoria.

" Feliz navidad ángel. La nieve comenzará pronto a caer y sé que serás feliz al verla. Y sé que yo seré feliz al verte. Y quizás no pueda prometerte un regalo perfecto ni al novio perfecto, pero puedo prometer que estaré ahí contigo cuando caiga el primer copo, y que juntos veremos la ciudad volverse blanca. Y será precioso"

Pero no era precioso. No era precioso si no estaba aquí conmigo. Aquellos copos no tenían sentido si no los veía caer sobre su pelo, si no tenía aquí sus ojos brillando de la emoción mientras miraba al cielo.

Y de repente se oye el sonido de mi móvil. Un mensaje. Y después de leerlo solo soy capaz de mirar al cielo y sonreír. Quizás no hayas roto del todo tu promesa. Al fin y al cabo, de un modo u otro, sigues aquí conmigo. 
Y siempre lo estarás.
 Te echo de menos