sábado, 29 de noviembre de 2014

Relato: falling leaves

Una vez más caminaban por el centro juntas. Era tan solo otro sábado frío y lluvioso. Y ellas no necesitaban sol para pasárselo bien. Todo el instituto estaba en una conocida discoteca. Alcohol y música alta. Pero ellas no necesitaban eso para pasárselo bien.
Y llegaron a aquel banco.  El de siempre, el que tantas conversaciones había oído. Aquel sitio era testigo de miles de historias,  marco de miles de recuerdos que esas seis amigas no cambiarían por nada.
Y allí estaban otra vez. Sin hablar de nada pero diciéndoselo todo. Y sabían que la gente hablaría mal de ellas y las llamarían raras, pero hacia ya mucho tiempo que eso dejo de importarles.
Y es que el tiempo les había enseñado que eran mejores juntas. Que solo entre ellas podían ser ellas mismas sin miedo al rechazo.
Que se inspiraban y se complementaban.
Y allí estaban otra vez.  Llovía a cantaros y parecía no importarles. La hierba forrada con las hojas caídas. Rojo, amarillo y marrón mezclados formando una combinación preciosa. Quizás ellas eran algo parecido a eso. Al igual que las hojas, se habían marchitado y habían caído, y ya parecía que no eran nada, tan solo un recuerdo de algo que una vez fue hermoso. Habían estado en el suelo, pisoteadas y marchitas.
Pero se habían encontrado y juntas había formado algo único y maravilloso.
Y ahora,  mientras se tiraban las hojas unas a otras,  sentían que ese pequeño desastre... Era lo que las hacia especiales.
Y no había nada mas bonito en el mundo.