sábado, 8 de febrero de 2014

Sola

Odio estar sola. Bueno, en realidad me encanta. Eso momentos en los que estás tu y el silencio, sin nadie que lo estropee o te haga sentir mal. Pero es entonces cuando, irremediablemente, te pones a pensar. Te miras en un espejo y te entristeces.
Odio empezar a pensar, pero siempre lo hago.
No entiendo por qué me ha tenido que tocar a mi esta cara, con granos e imperfecciones por todas partes. Mi familia dirá que mis ojos son bonitos. No les creo. El espejo me dice lo contrario. Odio ver cómo mi cuerpo es diferente del de las otras. Ellas tienen pecho, yo apenas. Ellas son delgadas, yo, parece que no tanto . Me entristece pensar que ese chico que tanto me gusta nunca se vaya a fijar en mi, en la empollona, la tímida, la marginada que tiene unas amigas "raritas " y que adora leer. Porque pienso que es imposible. En esos momentos, lo pienso.
Soy la única que todavía no ha besado a un chico, que no se emborracha y que no fuma. La tonta, ¿ verdad ? A veces pienso que resultaría mucho más fácil ser como ellos. En cierto modo, me gustaría poder ser más abierta, más sociable. Pero no tengo la culpa de haber nacido así. Hay cosas que no puedo cambiar y que , a pesar de todo, en el fondo no quiero cambiar. Todos dicen que ser diferente es bueno, pero nadie te avisa de que también es muy duro. Tú te intentas convencer de que es mejor ser así, pero en el fondo te sientes sola a veces, te gustaría salir tanto como ellos o ligar tanto como ellos. A veces se hace muy duro ser la distinta.
Para cuando te quieres dar cuenta, todos estos pensamientos ya han hecho que llores .
Pero decides ser fuerte. Serás la friki, pero tienes algo que ellos querrían, algo que intentan ignorar pero que siempre querrán. Unos amigos como tú, que te entienden y te apoyan. Los raros, los frikis, las personas a las que más quieres. Con ellas puedes hablar de libros y hacer las tonterías que no harías con nadie más. Y los demás pensarán que estáis solos y tristes y os mirarán mal, pero un día te das cuenta de que no te importa. De que no los cambias por nada ni por nadie, porque no sería lo mismo. No te ves en otro sitio. Este es tu sitio. De repente, te paras a pensar y ves que no quieres esa vida. Que tú eres feliz entre libros, que tienes una familia que te quiere. Tienes tus problemas, pero los afrontas. Te ha tocado ser así, y así tendrás que quererte. Porque hay algo dentro de ti que nadie podrá quitarte: Las ganas de vivir.Las ganas de cambiar el mundo.