sábado, 15 de febrero de 2014

Ese día

Hay veces en que la razón no importa. Hay veces en la que hay que callar a la cabeza y escuchar al corazón. Hay veces en las que te asustas. Nunca terminas de atreverte. Había veces en las que te dolía verlo con otras. Había veces en las que, cuando lo mirabas, algo dentro de ti sólo quería abrazarlo, decirle que lo querías, decirle lo nunca dicho. Había veces en las que llorabas, deseando tener el valor suficiente para decírselo, para arriesgarte.
Hubo un día en el que te miraste al espejo, la mirada cansada, cansada de callar. Hubo un día en el que te levantaste y fuiste a clase. Ese día, al verle, tu corazón dio un vuelco aún más grande. Te pusiste nerviosa, tenías miedo, pero algo dentro de ti te decía que tenias que hacerlo, ahora o nunca. Respira, avanza, llámalo, díselo.
Hubo un día, ese día, en el que las palabras de dos personas unieron sus corazones, corazones que habían pertenecido al otro desde siempre.