viernes, 2 de enero de 2015

Dialogando conmigo misma. ¿ Enamorada, Natalia ?


No estas enamorada, Natalia, no lo estas.
Si estuvieras enamorada, sonreirías al verle, aunque ni siquiera hablase contigo.
Si lo estuvieras, el corazón te latiría muy deprisa cuando estuvieras a su lado. Bueno, en realidad eso sí que te pasa, pero eso es solo porque él siempre te chincha y te cabrea.
Si realmente te gustara, no te haría enfadar con tanta facilidad. ¡ Si con una sola palabra ya te cabreas! Eso significa que no le quieres, Natalia.
Si de verdad te importara, te dolería cuando le ves con otras chicas, como el otro día. Ya, ya sé que cuando eso pasó te dolió un poquito el corazón, pero seguro que eso era por el catarro o algo así.
¿ Que te entran ganas de llorar cada vez que te ignora porque está con sus amigos? Eso serán las hormonas.
No, no piensas en él a todas horas. Eso es que no estás enamorada. Bueno... A lo mejor... ¡ No ! Da igual...
Y cuando le miras a los ojos...¿ no sientes un cosquilleo en el estómago ? No, eso es mentira.
No te puede gustar... ¡ Si no hace más que chincharte y reírse de ti !
Aunque joder...Menuda sonrisa. 
Que no, no pienses en eso.
No le quieres porque nunca se porta bien contigo ni se preocupa por ti.
Tampoco le has dejado intentarlo nunca, ¡ pero da igual !
El otro día, una vez más, te dormiste pensando en él,¿ verdad? Como siempre, Natalia.
Y una vez más soñaste que erais algo que nunca podréis ser, porque a él no le gustas, Natalia, nunca le gustarás. Yo lo sé...
Y aun así soñaste con ese futuro imposible, y deseaste que el sueño no acabara nunca.
Te despertaste y por un momento fuiste feliz al creer que lo soñado era real.
Pero después te diste cuenta de que era sólo eso, sólo un sueño.
Y lloraste porque era injusto.
Lloré porque era injusto.
Era injusto que no me quisiera.

Cuando la verdad era que yo sí lo hacía.