martes, 4 de marzo de 2014

Pasar página

Puedes hacer lo que quieras. Puedes irte con chicas de un año menos que tú con muy poco cerebro pero dispuestas a reírte las gracias y hacer todo lo que les pidas. Ellas creerán que son " guays" por andar con chicos y vosotros pensaréis que estáis ligando. Y yo me quedaré aquí, viéndote hacer el tonto con ellas y para colmo dejaré que me afecte. Me pondré triste, me enfadaré y lloraré y lo pasaré mal por eso. Pues esta vez no.
Se ha acabado todo esto de comerme el coco por una cosa que no merece la pena. Haz lo que quieras, ríete y pierde el tiempo. Emborráchate si quieres, no lo sé. Pero, en alguno de tus momentos de lucidez, cuando hayas madurado, quizás recuerdes que hubo una vez una chica que quizás no era tan guapa ni tenía un buen cuerpo, pero te dejó la tarea mil y un veces aunque no te lo merecías. En el fondo ella sabía que te estabas aprovechando de ella, que solo le hablabas para conseguir algo y que después pasabas, pero siempre mantuvo la esperanza, y eso le hacía seguir adelante. Ella te dejaba copiar en los exámenes solo porque creía que así se convertiría en tu amiga. Ella, que sonreía cada vez que la llamabas, que siempre contestaba a tu estúpidos whatsapps pidiendo favores, que se esforzaba por ayudarte y perdía su tiempo por ti. Ella, que siempre te apoyaba, aunque tu no lo supieras. Que creía en ti y estaba convencida de que eras una buena persona que llegaría lejos. Pues esa chica se cansó. Un día abrió los ojos y se dio cuenta de que no merecía la pena, de que no la querías ni la querrías. Se dio cuenta de que nunca sería nada para ti, que todo este tiempo estuvo haciendo el tonto. Le dolió y aún le duele, pero seguirá adelante. Porque hoy Natalia ha aprendido a pasar página.