lunes, 9 de febrero de 2015

Night changes



¿ Has deseado alguna vez con todas tus fuerzas que el preciso instante que estabas viviendo fuese eterno? Puedo prometer que ahora mismo siento eso. Y ni el fin del mundo ni la más luminosa e impresionante de las estrellas haría que ahora mismo apartase mis ojos de los tuyos o tu mano de la mía.
 ¿Oyes ese ruido? Es mi corazón, pidiéndome a gritos que te bese. Es el ruego de un cuerpo que daría lo que fuera por alargar este instante.
Pero el sol se pone, el tiempo pasa y la oscuridad acecha. Y la ciencia me ha enseñado que no hay nada en el mundo capaz de detener el tiempo. Y sé que el tiempo no se detendrá por nosotros como no lo hace por nadie. Este instante pasará, el sol se pondrá y llegará la noche. Comenzaré a temblar por el miedo a que esto acabe y tú confundirás mis sentimientos con el frío. Nos levantaremos y en algún momento tendrás que soltar mi mano. Y no podré evitar sentir que algo me falta. Estoy segura de que te echaré de menos. Dará igual que nos veamos al día siguiente, porque todo el tiempo que tengamos me parecerá poco.
Toda vida contigo me parecería breve, todo el tiempo insuficiente.
Y nunca sabré qué puesta de sol será la última. Supongo que es eso precisamente lo que las hace especiales a todas.
La vida pasará y espero pasarla a tu lado. Y al final de nuestros días sólo seremos un puñado de recuerdos, el reflejo de todos aquellos momentos que nos hicieron sonreír.
Sí, quizás no mucha gente recuerde que una vez pisé este mundo a tu lado, pero los pocos que lo hagan dirán que fui feliz. Feliz a tu lado.