viernes, 5 de diciembre de 2014

Relato: Falling again

Parpadeé rápidamente y volví a la realidad. Estaba tan confusa y sorprendida que por un momento ni siquiera sabía decir donde estaba o qué había pasado. Aun así seguí caminando a paso ligero por las calles cubiertas de nieve. Respiraba de manera entrecortada y el vapor que emitía con cada respiración llenaba el cielo nocturno y se desvanecía en cuanto era expulsado por mi boca.
Hundí la barbilla en la bufanda y me encorvé.

Recordaba caminar por esa misma calle horas atrás, cuando el sol todavía iluminaba los edificios. 
De repente había visto a ese grupo de personas, en el sitio de siempre, el sonido de las conversaciones, las caras sonrientes, su cara entre la de ellos...Todo era como siempre. La que había cambiado era yo. Llevaba meses sin pasar por ese sitio, evitando a toda costa ese encuentro. Noches y noches olvidando una cara que parecía estar gravada con fuego en mis retinas. Tardes enteras convenciéndome de que una persona que me hacía sufrir, aunque quizás fuese sin darse cuenta, no merecía que sintiese esas cosas por ella. Días tristes decidiendo que era hora de olvidarle de una vez por todas. Y así habían pasado los meses, fríos y lluviosos, sin permitirme recordar ningún instante feliz a su lado, ningún día en el que se portase bien conmigo, tapando esos recuerdos con los malos en un intento por convencerme de que debía olvidarme de él. Y por fin lo había conseguido. La vida había seguido su curso y otros habían ocupado su lugar, como parches para tapar la herida. Y mi cerebro se volvió muy listo y supo engañarme y hacerme pensar que todo estaba bien, que ya no le necesitaba. Cada vez las sonrisas se volvieron más frecuentes, la herida sanó y yo intentaba no mirar la cicatriz que me recordaba que una vez la herida estuvo allí.
Y de repente volvía a ver esa cara delante mía y aquel antiguo dolor volvía a aparecer. 
La mirada al frente y los puños apretados. La única forma de mantener en pie el muro construido durante tanto tiempo.
Una mirada se cruzó de repente con la mía. Y no pude evitar perderme una vez más en ella. 
Aquellos ojos, una vez más, causando estragos en mi.
Mi corazón volvió a latir desenfrenado. Hacía mucho tiempo que no me sentía así. Ninguno de los que pensaba que había querido después de él había causado ese efecto en mi. 
Y era reconfortante sentirlo de nuevo. Era agradable dar de nuevo la bienvenida a las mariposas de mi estómago.
Mi cabeza me advirtió en un instante de lo que estaba pasando. Me advirtió de que estaba volviendo a pasar, pero no me importó.
Y sonreí una vez más, esta vez de verdad. Y él era el motivo. Y él también me sonreía.
Y la voz en mi cabeza se reía conmigo mientras me decía " has vuelto a caer" 

Pero quizás merecía la pena caer con él.