sábado, 27 de septiembre de 2014

Darle sentido

Últimamente, con al vuelta a la rutina, me he estado sintiendo un poco ausente, como si nada importase, como si cada día fuese más y más de lo mismo. Y la verdad es que es duro volver a empezar el curso escolar, con cada vez más que estudiar y menos tiempo libre.
He pasado unos días levantándome triste y cansada, pero cansada en el sentido de no querer otro día igual: Madrugar, ir al instituto ( en el que no es que tenga especialmente demasiados amigos en clase) , hablar poco con la gente, volver a casa, comer, pasar un rato con el móvil, hacer la tarea, otro rato de descanso con la televisión, estudiar, ducharme o hacer alguna actividad extraescolar , cenar y dormir. Y así cinco días a la semana, señores.
Visto así me parecía muy deprimente, pero me he dado cuenta de que no puedo pasarme la vida así: Odiando el presente y deseando que llegue un futuro que, cuando llega, casi ni disfruto por la preocupación de un futuro aún más lejano.
La vida está para disfrutarla y sobretodo ahora, que somos jóvenes, debemos tener ganas de comernos el mundo, de cambiar las cosas, de ser diferentes. Y ahí es cuando ha cambiado mi actitud.
Me he dado cuenta de que debo ir al instituto con una sonrisa, disfrutando de cada día nuevo, porque cada día puede ser algo diferente si tenemos la actitud correcta.
He decidido que la vida es demasiado corta como para dedicarla a cosas que no tengan sentido para nosotros, que no nos apasionen ni nos hagan felices.
Por eso ahora estoy empezando a levantarme con una sonrisa. No pienso en que será lo mismo, en que no haré amigos, en que seré la marginada de clase...Sólo pienso en que es un día nuevo lleno de posibilidades, pienso en la gente a la que quiero y que está a mi lado, pienso en todo lo que puede pasar si me esfuerzo, si le pongo empeño. Porque hay miles de sorpresas en el mundo para los que están dispuestos a buscarlas.
Y por eso ahora después de comer me pongo pronto a hacer mis deberes. Y por eso no dedico tanto tiempo al móvil ni al ordenador, ni a la televisión. Porque ahora estudio pronto y dispongo de tiempo para hacer lo que me gusta. Salgo a correr, a dar una vuelta al atardecer, leo un libro, canto, oigo música. Porque no merece la pena dedicar todos los días a seguir la misma rutina y perder el tiempo con cosas inútiles.
Es duro porque a todos nos apetece algunas veces quedarnos tirados en el sofá porque estamos cansados, pero yo pienso que hay que dejar todo eso a un lado y hacer cosas especiales todos los días. Cosas que nos hagan felices. Porque el día menos pensado las cosas cambian, pero hasta entonces no podemos limitarnos a vivir esperando. 


"- Nunca nada sucede como tu imaginas que lo hará-
-Si, es cierto. Pero por otro lado si no imaginas nunca pasa nada en absoluto-"